7.7.09

A mis compañeros de diversas realidades

No fue fácil
ni difícil.
No hubo sombra...
más bien luz
pero no toda...
más bien
unas bocanadas de aire removiendo
el humo de la memoria.
No fue mucho,
fue bastante...
más bien poco,
aunque bueno,
escuchar nombres propios vibrando
en las cuerdas de frecuencia conocida.
Por un rato,
fue volver a acomodarme,
gato en el almohadón de siempre,
bajo el rayo de sol
frente al paisaje habitual
y ronronear de gusto...
dejar que el cuerpo busque la postura sabida.
Fue más bien suave...
como gorriones madrugadores
en la copa del àrbol...
como despertar
bajo la sombra de sus hojas titilantes
al pasado,
al futuro...
más bien al presente de quienes fuimos
y seremos siempre,
de un modo u otro,
faderianos.

23.6.09

Silencio: poeta

¿Las oís? Shhhh... están ahí...
No, no... más atrás.
Atrás de los sonidos. ¿Las oís?
Sí. Son las palabras sonoras,
produciendo la magia de las coincidencias
por sobre el indignante desencanto.
Son las palabras vibrantes,
haciéndote cosquillas detrás de las rodillas.
Son las palabras,
cantoras,
las que dibujan en las yemas
de tus dedos alegrías.
Son ellas ¿las oís? las melodías.

21.6.09

De alguna manera

No. No estoy de acuerdo. No es descarado lo mío. No es verdad. No es delirante creer y querer creer. No es justo que los que creen sean víctimas de los que se hacen creer. No es cierto que sean víctimas, pero sí.
No concedo el derecho al desencanto como justificación. No hay peor defensa para la inacción. Hay que encontrar el modo.

16.6.09

No sé si algodonizo el mundo o el mundo me desmenuza...

15.6.09

Agua

Vuelve a llover y vuelve a costarme dejar la silla y el teclado.
Intenté seducirme con lecturas interesantes, mantas frescas y cómodas almohadas, pero alguna convulsión emocional me impide dar por terminado el día, el fin de semana, la semana, ¿el año?
Llueve con fuerza. Truena. Algún relámpago cruza el cielo de vez en cuando. No a todos nos suena igual la lluvia, ni al mismo tiempo. Hay quienes reciben la brisa fresca enredados en las sábanas. Hay quienes han puesto trancas en las ventanas para no oír, oler ni palpar. Hay quienes duermen ya y no saben que llueve sobre sus cabezas. Hay otros tan conscientes de la lluvia que no podemos dejar de velar su sinfonía.
Y todo está bien si todo está bien. No te diré cómo empaparte bajo el chaparrón. No acepto reglas para escribir mi partitura mojada. La tierra absorbe con igual avidez el agua que resbala por mis piernas y la que se escurre por tus cristales. Mis pestañas mojadas permanecerán insomnes, tus sueños girarán vertiginosos. Y todo está bien si todo está bien.